La
evaluación constituye uno de los ejes fundamentales y una actividad inseparable
de la educación en sus diferentes niveles, desde los ciclos básicos hasta los
niveles de postgrado. Ésta se concibe en muchas ocasiones como el componente
que permite determinar los resultados del estudiante en el proceso de
enseñanza-aprendizaje.
Lafrancesco
(2004, p.29) haciendo referencia a la evaluación del aprendizaje sostiene que
es un proceso sistemático y permanente que comprende la búsqueda y la obtención
de información de diversas fuentes a cerca de la calidad del desempeño, avance,
rendimiento o logro del estudiante, y de la calidad de los procesos empleados
por el docente, la organización y análisis de la información a manera de
diagnostico, la determinación de su importancia, y pertinencia de conformidad
con los objetivos de formación que se esperan alcanzar, todo con el fin de
tomar decisiones que orienten el aprendizaje y los esfuerzos de la gestión
docente.
Por su parte
Álvarez Méndez (Citado por Ángulo Carlos, 2008), asume que debe entenderse la
evaluación como una actividad crítica de aprendizaje, en el sentido de que por
ella adquirimos conocimiento, Sin duda esta definición aleja completamente el
concepto de calificar, pues da un sentido de evaluar como función pedagógica,
donde no sólo aprende el alumno a corregir sus errores escuchando las razones
del docente, sino que el profesor también puede mejorar su desempeño académico.
Así mismo
Monedero (Citado por Ángulo Carlos, 2008), habla de la evaluación como
investigación educativa. Esta labor exige del docente un atento estudio de los
resultados, puesto que toda investigación brinda finalmente unos frutos como
logros de un proceso. Los resultados de la evaluación serán aprovechados en el
trabajo concreto del aula, en este caso, el de la práctica pedagógica realizada
por los maestros en formación.
En las
definiciones anteriores los autores observan la evaluación como un proceso
sistemático y permanente, lo que implica que ésta debe presentar una estructura
previa, coherente y adecuada que la aleje de la improvisación y le permita
funcionar sobre criterios claramente establecidos, es permanente, lo que indica
que se puede dar en cualquier fase del proceso con el objetivo de analizar los
resultados parciales y corregir sobre la marcha aspectos que dificulten el
logro exitoso de los objetivos propuestos.
De acuerdo a
lo anterior se fija postura con la definición de Lafrancesco (2004), ya que la
evaluación debe ser planeada y coherente, además debe tener propósitos claros
cuales son los de guiar al docente y al estudiante en el desarrollo del proceso
de enseñanza-aprendizaje, permitiendo aspectos importantes como la reflexión,
la retroalimentación y corrección de las dificultades y debilidades que se presenten
en el camino del proceso educativo.
A criterio del investigador la
Evaluación es clave dentro del proceso Enseñanza – Aprendizaje, ya que permite
determinar a través de criterios específicos y establecidos previamente el
alcance o no de los objetivos propuestos en el proceso educativo, ésta se debe
dar de forma clara y coherente teniendo en cuenta que en todo momento su
finalidad debe ser formativa y no sancionatoria.
En congruencia con lo anterior es
necesario recalcar que a finales del
siglo XX se da un importante cambio en la concepción de evaluación, la cual
pasa de estar centrada en los exámenes y calificaciones a convertirse en un
mecanismo de orientación y formación (Cerda, 2003), según Reátegui, Arakaki y
Florez (2001) en la actualidad se puede considerar que la evalución educativa
cumple cuatro funciones fundamentales:
Toma de decisiones: están referidas a la marcha del
proceso pedagógico, se decide si un estudiante debe pasar o no un curso y
continuar con su proceso de formación en un curso superior.
Retroinformación: se busca conocer las
debilidades y fortalezas de los
estudiantes en cuanto a sus logros se refiere.
Reforzamiento: Implica convertir la evaluación en
una actividad satisfactoria para el estudiante, mediante el reconocimiento de
su esfuerzo y rendimiento.
Autoconciencia: Se busca que el estudiante
reflexione respecto a su propio proceso de aprendizaje, entendiendo los
elementos que le están causando dificultades.
De acuerdo a
lo anterior se puede entender que la evaluación es un recurso que busca brindar
información en diferentes tiempos del proceso educativo, dicha información es
crucial en cada momento para la toma de decisiones, permitiendo reorientar el
proceso, corrigiendo y adecuando las acciones dirigidas a lograr éxito del
mismo durante su marcha y permitiendo al final del mismo obtener conclusiones
importantes para reflexión, retroalimentación y reorientación de procesos
futuros.
Fuentes Bibliográficas del Blog:
Escalas de Medición o clasificación. Universidad Nacional de colombia, documento online disponible en http://www.virtual.unal.edu.co/cursos/ciencias/2001065/html/un1/cont_103_03.html
Herramientas de medición y evaluación. Dra. Rosa Ojeda Ayala (2006), Universidad de costa Rica, documento online disponible en http://www1.uprh.edu/ccc/CCC/Herramientas%20de%20%20medicion%20y%20evaluacion/DOC061008-009.pdf
Evaluación En Entornos Virtuales: Herramientas y Estrategias(2013), Esther del Moral, Lourdes Villalustre, Universidad de Oviedo, documento Online disponible en http://campusvirtuales2013.uib.es/docs/113.pdf
La evaluación del aprendizaje en entornos virtuales de enseñanza aprendizaje: notas para una reflexión, Nicolás martinez y otros (2012), Universidad de Murcia, España, Documento online disponible en http://www.rieoei.org/deloslectores/4320Martinez.pdf
Propuesta de instrumentos de evaluación para entornos virtuales de aprendizaje: una experiencia en la universidad de las ciencias informáticas, Yusdelky Meriño y otros, documento online disponible en http://laboratorios.fi.uba.ar/lie/Revista/Articulos/080815/A1mar2011.pdf

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